Tras leer el contrato que viene adjunto con un Kindle, este cronista ha llegado a una obvia pero desconsoladora conclusión. Los libros electrónicos sustraen del Libro lo que debería ser su condición básica y más excelente: la soledad, la privacidad y la libertad de pensar y actuar sobre un texto.
Fuente: Revista Ñ, Clarín
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